La noche anterior a la preparación, coloca las fabes en un recipiente grande y cúbrelas con abundante agua fría. Déjalas en remojo durante al menos 12 horas.
2. Cocinar las fabes:
Escurre las fabes y colócalas en una olla grande.
Añade suficiente agua fría para cubrir las fabes por unos 3-4 cm.
Añade el hueso de jamón, la panceta, los chorizos, las morcillas, la cebolla pelada y entera, los dientes de ajo pelados y la hoja de laurel.
3. Cocción inicial:
Lleva la olla a fuego medio-alto y espera a que comience a hervir.
Una vez que empiece a hervir, reduce el fuego a medio-bajo para mantener un hervor suave.
Cocina durante aproximadamente 2-2.5 horas, removiendo ocasionalmente con cuidado para que las fabes no se rompan.
4. Desespumar y añadir aceite:
Durante la cocción, es posible que aparezca espuma en la superficie. Retírala con una espumadera.
A mitad de la cocción, añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
5. Ajustar de sal:
Prueba el caldo y ajusta de sal si es necesario. Ten en cuenta que los embutidos aportan sal, así que añade con moderación.
6. Reposar:
Una vez que las fabes estén tiernas y el caldo haya espesado ligeramente, retira la olla del fuego.
Deja reposar la fabada durante unos 15-20 minutos antes de servir. Este reposo permite que los sabores se integren mejor.
7. Servir:
Retira la cebolla, los ajos y el laurel de la olla.
Sirve la fabada caliente en platos hondos, repartiendo las fabes y los embutidos (chorizos, morcillas y panceta) de manera equitativa.
Consejos adicionales:
Remojo de las fabes: No omitas el remojo de las fabes, ya que es esencial para que se cocinen de manera uniforme.
Cocción suave: Mantén un hervor suave durante toda la cocción para evitar que las fabes se rompan.
Caldo espeso: Si el caldo está demasiado líquido, puedes triturar unas pocas fabes y mezclarlas con el caldo para espesarlo.