Pela las patatas y córtalas en cubos de tamaño uniforme, aproximadamente de 2-3 cm de lado.
2. Freír las patatas:
Calienta abundante aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto.
Fríe las patatas en tandas, asegurándote de no sobrecargar la sartén. Cocina hasta que estén doradas y crujientes por fuera y tiernas por dentro, aproximadamente 10-15 minutos por tanda.
Retira las patatas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Sal al gusto mientras aún están calientes.
Salsa brava
3. Preparar la salsa brava:
En una sartén mediana, calienta 2 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio.
Añade la cebolla picada y cocina hasta que esté transparente, aproximadamente 5 minutos.
Añade el ajo picado y cocina por 1 minuto más.
Incorpora la harina y cocina por 1-2 minutos, removiendo constantemente.
Añade el pimentón dulce y picante, mezcla bien y cocina por unos segundos.
Vierte el caldo de pollo lentamente mientras remueves para evitar grumos.
Añade el tomate frito y mezcla bien.
Cocina a fuego lento durante 10-15 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que la salsa espese. Ajusta de sal al gusto.
Montaje
4. Montar el plato:
Coloca las patatas fritas en un plato o una fuente.
Vierte la salsa brava caliente sobre las patatas.
Sirve inmediatamente.
Consejos adicionales:
Consistencia de la salsa: Si la salsa está demasiado espesa, puedes añadir un poco más de caldo. Si está demasiado líquida, cocina un poco más hasta que espese.
Acompañamiento: Las patatas bravas se suelen servir como tapa, pero también pueden acompañar otros platos.