1 pulpo fresco o congelado (aproximadamente 1.5 kg)
3-4 patatas grandes
Aceite de oliva virgen extra
Pimentón dulce
Pimentón picante (opcional)
Sal gruesa
Preparación
1. Preparar el pulpo:
Si el pulpo está congelado, descongélalo completamente.
Lava bien el pulpo bajo agua fría para eliminar cualquier residuo.
2. Cocinar el pulpo:
Llena una olla grande con agua y ponla a hervir.
Una vez que el agua esté hirviendo, asusta el pulpo sumergiéndolo y sacándolo del agua hirviendo tres veces. Esto ayudará a que la piel no se desprenda durante la cocción.
Después de asustar el pulpo, déjalo en el agua hirviendo y cocina a fuego medio durante aproximadamente 45-50 minutos o hasta que esté tierno (puedes comprobar la cocción pinchando la parte más gruesa de los tentáculos con un tenedor).
Una vez cocido, retira el pulpo del agua y déjalo reposar unos minutos antes de cortarlo.
3. Cocinar las patatas:
Mientras el pulpo se cocina, pela las patatas y córtalas en rodajas gruesas.
Cuece las patatas en otra olla con agua y sal hasta que estén tiernas pero no deshechas, aproximadamente 15-20 minutos.
Escurre las patatas y reserva.
4. Montar el plato:
Corta el pulpo en rodajas de aproximadamente 1 cm de grosor.
En un plato grande o una fuente de madera (tradicional en Galicia), coloca una base de rodajas de patata.
Distribuye las rodajas de pulpo sobre las patatas.
5. Aliñar el pulpo:
Espolvorea generosamente con sal gruesa.
Añade pimentón dulce al gusto y, si te gusta un toque picante, un poco de pimentón picante.
Rocía generosamente con aceite de oliva virgen extra.
6. Servir:
Sirve inmediatamente el pulpo a la gallega como tapa o plato principal.
Consejos adicionales:
Congelar el pulpo: Si usas pulpo fresco, congelarlo previamente ayuda a romper las fibras y hacerlo más tierno.
Aceite de oliva: Utiliza un buen aceite de oliva virgen extra para resaltar los sabores del plato.
Pimentón: Utiliza pimentón de buena calidad, preferiblemente pimentón de La Vera.